POST INVITADO – “TOCA SER EL PROTAGONISTA” @SantiagoNeg

Santiago Negro

Me pide el bueno de Ángel que os cuente un poco mi periplo personal, que no sé si es ejemplo de nada, si refleja la situación de muchos, o es simplemente una anécdota en medio de un océano de historias con nombre propio.

En todo caso, lo primero son las consabidas presentaciones. Me llamo Santi, tengo 34 años, y estoy a la búsqueda de empleo.

Durante 7 años he sido maestro. Me encantaba mi trabajo. Soy de esos que te dirán que hicieron magisterio de manera vocacional, aunque en el fondo sé que acabé allí de manera un tanto accidentada. Pero hay amores que surgen de la casualidad, y os digo bien alto que yo estoy enamorado de la docencia. El problema es que la realidad engulle con alegría siniestra todas las aspiraciones y fantasías de el Club de los Poetas Muertos que rondaban por mi cabeza en aquellos primeros años de práctica docente. La educación se ha transformado en una moneda de cambio político, se ha desvirtuado el papel de la escuela en la sociedad, y a los docentes se nos ha ninguneado sin piedad para salvar traseros bien acomodados en sus despachos. Los propios profesionales de la educación hemos perdido el norte, la personalidad y las perspectivas, transformados en la sombra de lo que podríamos ser como colectivo.

Ahora, somos muchos los que calentamos banquillo, hasta el punto de que muchos hemos perdido la esperanza de volver a pisar un aula en mucho tiempo. Así que esa era mi perspectiva. Cansado del modelo de escuela que nos han colado, pero atrapado por una formación que tampoco daba para mucho más.

Llegaba el momento de dar pasos, por cuestiones de supervivencia y de salud mental. No voy a mentir, incluso en el paro, he sido un privilegiado. Así que aproveché lo que pensaba que era una circunstancia temporal, y decidí dedicar mi tiempo a poner en orden cosas que había aparcado, bien por comodidad o por falta de tiempo.

Si algo he aprendido estos meses es que estar en el paro no implica estar parado. Lo primero, poner al día mis estudios. Ahora tengo mi título de magisterio adaptado al nuevo grado y mi titulación en idiomas con una mención en inglés. Por otro lado, he aprovechado mi tiempo fuera en una de mis grandes pasiones, el cine. Siempre he querido convertir en algo un poco más profesional mi afición, y me animé con un postgrado en guión cinematográfico, donde he aprendido mucho acerca del noble arte de escribir películas. Animado por la experiencia tan positiva, ahora mismo me encuentro inmerso en otro postgrado, en esta ocasión un monográfico dedicado a la crítica cinematográfica. Otra de mis pasiones son los medios, y encontré en este curso una forma de asomar la cabeza en un mundo tan complicado (sí, soy un hacha escogiendo itinerarios laborales). En su momento, hace algunos años, hice mis pinitos en radio, como productor y presentador de los programas Doble Eclipse y Balambambú, ambos en la cadena de radio Onda Polígono. Incluso colaboramos durante un tiempo con “Más Madera”, programa de entretenimiento de la extinta Tribuna TV.

Esta formación la he completado con un curso dedicado al Comunity Manager y marketing on line, tan en boga últimamente. En mi cabeza, de verdad, todo tiene sentido como un todo, y como remate en este campo, continuo mi formación con un curso sobre gestión de empresas culturales.

Dedico la mayoría de mi tiempo libre a escribir en medios especializados en ocio alternativo y cultura, como colaborador, donde publico con asiduidad mis críticas cinematográficas y noticias relacionadas con el mundo del cine y el cómic. Lo más divertido de estas cosas es que he podido aunar mi pasión por el cine con la docencia, y hace unos meses preparo en colaboración con la escuela de escritura creativa Verbalina (donde también soy alumno de sus cursos de narrativa) talleres dirigidos a jóvenes sobre lenguaje audiovisual y narración secuencial.

Así que, efectivamente, no he estado parado ni un segundo. El problema básico es que el 99% de todo lo que he hecho ha sido por amor al arte. Ahora llega el momento de ubicarse de nuevo en el mundo laboral. Ahí es donde empiezan los problemas. Aunque suene un poco fuera de lugar, nunca he tenido que buscar trabajo, así que estoy más perdido que E.T.

He hecho muchas cosas. Desde medir colectores en alcantarillas de polígonos industriales, a pipa de conciertos para gente como Julio Iglesias o Azúcar Moreno. He trabajado como becario de la Universidad de Castilla La Mancha, y he pasado meses en un camión de mudanzas. Pero son trabajos que hice durante mi época de estudiante, que tenían la importancia justa, como cosas momentáneas mientras perseguía un objetivo más ambicioso. Además, he sido monitor de ocio y tiempo libre, con experiencia internacional en Estados Unidos, Alemania, República Checa y Reino Unido, una de las experiencias más gratificantes de mi vida, a la que sigo vinculado como formador de líderes y monitores.

Al terminar la carrera, me presenté a las oposiciones y, aunque no aprobé, enseguida accedí a educación como interino. Bajamos la guardia, nos acostumbramos a una situación que era humo, y cuando se disipó, nos dimos cuenta de que no éramos nada, salvo números a los que dar de lado cuando las cosas se torcieran. Me niego al victimismo, mucho de lo que hemos perdido los docentes es fruto de nuestra pasividad y falta de coherencia interna. Aún así, no deja de ser doloroso que, después de 7 años dando lo mejor de uno mismo, sea tratado como un cero a la izquierda ante la pasividad de una sociedad encantada de que eliminen de la ecuación a esa gente con esas vacaciones tan largas. En fin.

Así que aquí estoy, confuso, emocionado y expectante ante el futuro. Sin muchas herramientas para enfrentarme al mundo real después de tantos años de semi funcionario, pero cargado de fe en mi mismo. Quizá he cometido errores, al mezclar una formación tan variopinta y en apariencia inconexa, pero he decidido, para bien o para mal, hacer caso a mis impulsos. Con un pie en la educación y otro en el tanteo de la vida laboral más allá de la docencia, a mis treinta y pico me siento como un post adolescente tardío, que, a estas alturas, todavía se pregunta qué es lo que quiere ser de mayor.

Nunca he perdido la esperanza, y, a pesar de mis exabruptos y mis momentos cascarrabias, soy un optimista militante.

Ahí está el mundo real, esperando por nosotros. Todos los que nos hemos tenido que reciclar, y decir adiós a muchos sueños y esperanzas al mismo tiempo que abrazamos otros nuevos. Todos los que estamos aturdidos por una situación que parecía una fantasía agorera en tiempos de vacas gordas, todos los que aprendemos todos los días para ser parte de un mundo en pleno ataque de vértigo, que nos obliga a ser valientes y a tomar al toro por los cuernos. Con la ayuda de los que nos quieren, de la familia, nuestras parejas que pelean con nosotros fabricando nuestro propio presente, que otros quieren oscurecer con decisiones nefastas y una falta de humanismo terrible.

No nos queda más remedio que ser protagonistas. Así que, amigos y amigas: ¡Luces, cámara, acción!

Por si os interesa mi trabajo en medios, aquí unos enlaces.

Entrevista al cantante de Europe, Joey Tempest, en tiempos de radio:

– Reseñas sobre cómic (La Casa de El y Frikisreconocidos.com):

X-Men: días del futuro pasado – cómic

Sin título

El Nao de Brown: terribles cosas pequeñas, zen y lavadoras

Cine:

Cat people: Sigiloso como una sombra (comparativa 1942-1982)

[Retrocríticas]: Batman de Tim Burton (1989)

Santiago Negro (@SantiagoNeg)

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