EL RECARGO DEL 36 % EN LA COTIZACIÓN DE LOS CONTRATOS TEMPORALES DE CORTA DURACIÓN

36 %La disposición adicional sexta de la Ley 12/2001, de 9 de julio, dio a luz este recargo en poco más de línea y media, anunciando que “en los contratos de carácter temporal cuya duración efectiva sea inferior a siete días, la cuota empresarial a la Seguridad Social por contingencias comunes se incrementará en un 36 por 100. Dicho incremento no será de aplicación a los contratos de interinidad”.

Para que el lector pueda valorar económicamente este recargo, pondré un ejemplo: en una base de cotización de 300 € el coste de cotización “normal” para el empresario sería de unos 100 €. Este recargo supone añadir a ese importe unos 25,50 €.

La exposición de motivos de esta Ley es clara al indicar que se crea este recargo para “evitar la utilización abusiva de la contratación temporal de corta duración”, con la voluntad de fomentar la creación de un empleo más estable y de mayor calidad. Se busca desincentivar los contratos de trabajo temporales abusivos (en fraude ley) y de corta duración, haciendo que supongan un mayor coste para el empresario.

Es inevitable plantearse si este recargo se tendría que aplicar sólo a los contratos temporales que tengan una duración pactada inferior a 7 días, o si también se aplica a aquellos otros contratos que, inicialmente, tuviesen una duración mayor, pero que finalizan, prematuramente, antes de la fecha de terminación pactada (como la baja voluntaria del trabajador, no superar el periodo de prueba, etc.).

El Diccionario de la lengua española define la palabra efectivo, en su primera acepción, como “real y verdadero, en oposición a quimérico, dudoso o nominal”. Esta definición parece que no deja lugar a la duda, y lleva a pensar que el criterio que habría de tomarse es el del recuento de los días que dicho contrato ha estado vigente, con independencia de la duración pactada. El texto de la disposición adicional sin la palabra “efectiva” hubiese tenido también significado, pero el legislador quiso incorporarla para que quedase claro que, independientemente de otras circunstancias, lo que importa es el tiempo real trabajado.

Por otro lado, también se plantea la duda de cuáles deben ser exactamente los contratos de trabajo que se encuentran afectados por el recargo, ya que, de manera expresa, sólo se excluye al de interinidad, y los contratos de trabajo que han sido más criticados y mayormente empleados en fraude de ley son el contrato eventual y el contrato por obra o servicio que, además, son los que más se han identificado con el término “temporal”, pero este término es muy impreciso. Sería exigible que se concretase con mayor precisión qué tipos de contratos están afectos y cuáles no, a fin de evitar interpretaciones contrarias al espíritu de la norma.

Desde mi punto de vista, es ampliamente criticable que se incluya a todos los que pudiesen estar bajo el término “temporal”, ya que los hay que tienen una duración inicial muy superior a los 6 días (lo que haría imposible su formalización por un periodo tan corto) y/o una regulación que impide que se abuse de ellos, al menos, de una manera descarada. En este sentido, a modo de ejemplo, tres disposiciones adicionales antes a la del recargo del 36 % de la misma norma, la disposición adicional tercera se denomina “fomento del empleo temporal de trabajadores minusválidos”. Se escapa a mi comprensión cómo es posible fomentar y desincentivar en la misma norma.

Vino a dar luz la Seguridad Social, a través de su Boletín Noticias RED indicando los contratos afectados por dicha disposición, confirmando que englobaba muchos más que el contrato de trabajo eventual y el de obra o servicio. Podrá pensar el lector que un boletín de la Seguridad Social no es ninguna norma, y lleva razón, pero en la práctica es como si lo fuera.

Valorando todas las posibilidades, pudiese ser que la voluntad del legislador fuera la de evitar que se burlase el mencionado recargo en la cotización disfrazando de contrato de duración inferior a 7 días bajo la apariencia de uno de duración superior, es decir, que se formalice un contrato de un año de duración, por ejemplo, y se finalizase por no superar el periodo de prueba a los 3 días. Pero esta opción debe ser descartada, ya que también cabría rodear la normativa formalizando un contrato indefinido e, igualmente, finalizarlo a los 3 días por no superación del periodo de prueba, circunstancia que no recargaría la cotización.

En conclusión, teniendo en cuenta lo expuesto, la exposición de motivos no está en consonancia con lo establecido en la disposición adicional sexta, ya que lo que busca es evitar que se utilice de una manera abusiva la contratación temporal y, más concretamente, la de corta duración. Con la redacción de la disposición adicional lo que se consigue es que se aplique dicho recargo a otros contratos que, teniendo una duración larga (no corta, al menos), acaben teniendo una duración inferior a 7 días por causas sobrevenidas diferentes a la terminación del mismo.

Por Angel Escribano Zapata.

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3 pensamientos en “EL RECARGO DEL 36 % EN LA COTIZACIÓN DE LOS CONTRATOS TEMPORALES DE CORTA DURACIÓN

  1. Buenos días Lucina:

    La verdad es que no entiendo muy bien tu comentario, si puedes explicarlo un poco más quizá pueda opinar sobre el mismo.

    Un saludo.

  2. Hola. Es cierto que ya no me podran cotizar menor cantidad de la real mis patrones?

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