EL CONTRATO DE TRABAJO TEMPORAL SIN CAUSA

Contrato temporal de fomento del empleo para personas con discapacidad 2Los clásicos contratos temporales causales (aquellos que necesitan una causa concreta, exigida legalmente, para estar correctamente formalizados) han tenido siempre un atractivo innegable para los empresarios, fruto de una predilección por vínculos contractuales cortos, en lugar de relaciones laborales indefinidas con sus subordinados. Me atrevo a decir que la mayoría de estos contratos están, han estado, y seguirán estando celebrados en fraude de ley, al no existir en la realidad esa causa que les situaría dentro de la legalidad o, existiendo la causa, no reúne los suficientes requisitos legales para justificar su utilización.

Básicamente me refiero al contrato de trabajo de obra o servicio determinado, el contrato de trabajo eventual por circunstancias de la producción y el contrato de trabajo de interinidad, aunque este último sí ha tenido un respeto y se ha empleado de manera correcta, en líneas generales.

Espero no sorprender a nadie al decir que existe un contrato de trabajo de naturaleza temporal que no necesita una causa para poder celebrarse, más allá de la pura necesidad empresarial de contratar a un trabajador. Se trata del contrato de trabajo temporal de fomento del empleo para personas con discapacidad.

Está regulado en la disposición adicional primera de la Ley 43/2006, de 29 de diciembre, y sus características básicas son:

– Es un contrato temporal para la realización de actividades en la empresa, independientemente de la naturaleza de las mismas: queda claro que no hace falta una causa.

– Los trabajadores tienen que ser personas con discapacidad: debe estar reconocida por el organismo competente y ser igual o superior al 33 %. También se incluyen pensionistas de la Seguridad Social que tengan reconocida una pensión de incapacidad permanente total, absoluta o gran invalidez y pensionistas de clases pasivas que tengan reconocida una pensión de jubilación o de retiro por incapacidad permanente para el servicio o inutilidad.

– El trabajador tiene que estar inscrito en la oficina de empleo: además, la empresa tendrá que contratarle a través de la misma. Este trámite se puede realizar mediante una oferta de trabajo nominada, es decir, que incluya directamente el nombre del trabajador desempleado seleccionado.

Duración: ni inferior a 12 meses ni superior a 3 años, con prórrogas no inferiores a 12 meses.

Indemnización: a la terminación el trabajador percibirá 12 días de indemnización por año trabajado.

Además, existen bonificaciones en la cotización a la Seguridad Social que, en función del trabajador (sexo, edad y porcentaje de discapacidad), oscilan entre 3.500 € (291,66 € al mes) y 5.300 € al año (441,66 € al mes). Esto supone que, con la bonificación mínima, por un trabajador con una base de cotización de alrededor de 1.000 €, no existiría coste de cotización.

Aproximadamente el 9 % de la población española (unos 4 millones) tenemos algún tipo de discapacidad, con lo que es posible encontrar un trabajador con discapacidad adecuado a cada puesto de trabajo, teniendo en cuenta que la mayoría de las discapacidades son compatibles con la mayoría de los trabajos.

Por Angel Escribano Zapata.

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